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La importancia de los reflejos del tallo cerebral 

Autor: Giovana Femat Roldán

Los reflejos del tallo cerebral o reflejos primitivos son respuestas automáticas del cuerpo de un bebé que tienen como objetivo la supervivencia en los primeros meses de vida y posteriormente desaparecen. Recientemente se ha observado que la ausencia o persistencia de estos reflejos se relaciona con trastornos del desarrollo neurológico

Los reflejos son movimientos automáticos que aparecen en respuesta a un estímulo y son controlados por el tallo cerebral. Los reflejos existen como un mecanismo de supervivencia y son un reflejo de un adecuado desarrollo cerebral durante los primeros meses de vida. Estas respuestas del sistema nervioso central eventualmente se inhiben entre los 4 a 6 meses de edad conforme el cerebro va madurando y reemplaza los reflejos por actividad motora voluntaria y de mayor precisión. 

Es importante la valoración de los reflejos primitivos puesto que la ausencia de ellos durante los primeros meses de vida o la presencia de estos después del tiempo establecido que deben durar puede significar una disfunción del sistema nervioso central. 

¿Cuáles son estos reflejos?

  • Reflejo de parpadeo:

Cuando se dan ligeros golpecitos con la yema del dedo entre ambos ojos ocasiona que el niño parpadee protegiendo los ojos, este reflejo desaparece después de 4 a 5 golpes. 

  • Reflejo de Moro:

Al levantar los brazos del bebé estando acostado y posteriormente dejarlos caer para crear una sensación de caída lo que ocasiona que el bebé separe los brazos del cuerpo y abra sus manos seguido de flexión de sus brazos. Este reflejo desaparece a los 6 meses de edad. 

  • Reflejo de marcha:

Cuando se sujeta a un bebé en posición vertical y se ponen sus pies en contacto con una superficie el bebé estira sus piernas y realiza movimientos como si fuera a caminar. 

  • Reflejo de succión:

Este reflejo aparece cuando se pone un objeto en la boca del bebé y permite que pueda alimentarse coordinando la respiración con la deglución. 

  • Reflejo tónico del cuello asimétrico:

Se rota la cabeza del bebé hacia un lado y el bebé extiende el brazo hacia el mismo lado y el otro lo dobla. Este suele desaparecer a los 3 meses de edad. 

  • Reflejo de agarre palmar:

Aparece cuando se pone un objeto sobre la palma del bebé y de forma refleja aprieta la mano para tomar el objeto. Tiende a desaparecer a los 6 meses de edad. 

  • Reflejo plantar:

Se estimula la porción lateral del pie y resulta en extensión del dedo gordo y apertura del resto de los dedos del pie en abanico. También se llama reflejo de Babinski. 

  • Reflejo de Galant:

Con el bebé acostado boca abajo se acaricia un lado de la columna y el bebé arquea su cuerpo hacia ese lado. Este reflejo desaparece a los 4 meses de edad. 

  • Reflejo de natación:

Cuando se coloca al bebe boca abajo, el bebé mueve sus brazos y piernas como si estuviera nadando en el agua. 

Reflejos primitivos retenidos

Cada uno de los reflejos primitivos cumple una función diferente durante los primeros meses de vida, sin embargo conforme madura el cerebro estos van desapareciendo para permitir movimientos más finos. Cuando los reflejos persisten después del tiempo establecido, se denominan reflejos primitivos retenidos. Algunas de las posibles causas son:

  • Traumatismos 
  • Exposición a toxinas 
  • Anestésicos 
  • Medicamentos 
  • Nacimiento prematuro 
  • Infecciones crónicas de oído 

Recientemente se ha asociado la retención de reflejos primitivos con trastornos del desarrollo neurológico: 

  • Trastornos motores:

La maduración de las respuestas motoras de un niño depende de que desaparezcan los reflejos primitivos. Si este proceso no ocurre de forma apropiada, el niño puede presentar dificultad para correr, andar en bicicleta y pudiera notarse torpe al realizar movimientos finos. 

  • Trastornos sensoriales:

La persistencia de reflejos primitivos se asocia a la presencia de dispraxia (problema de coordinación de movimientos), trastornos sensoriales vestibulares y de postura. Esto puede traducirse en problemas de balance y reflejarse como un desempeño académico pobre. 

  • Trastornos cognitivos:

Estudios recientes han demostrado que la presencia de los reflejos primitivos son indicadores de disfunción cerebral difusa, especialmente cuando se acompañan de otros trastornos neurológicos. 

Señales adicionales a considerar:

  • Asimetría en los reflejos: Si los reflejos están presentes en un lado del cuerpo pero no en el otro, puede haber una lesión nerviosa o muscular.
  • Persistencia anormal de los reflejos: Los reflejos primitivos deberían desaparecer a medida que el bebé crece. Si persisten más allá de los 4-6 meses de edad, podría ser indicativo de trastornos neurológicos como parálisis cerebral.
  • Hipertonía o hipotonía: Un tono muscular anormalmente alto (hipertonía) o bajo (hipotonía) puede afectar la presentación de los reflejos y sugiere la necesidad de una evaluación neurológica más profunda.
  • Convulsiones o espasmos: Movimientos involuntarios y anormales pueden interferir con la aparición de reflejos primitivos y suelen ser signos de problemas neurológicos significativos.

Evaluación y seguimiento:

La detección temprana de anomalías en los reflejos primitivos es crucial. Los pediatras y neurólogos pediátricos realizan evaluaciones regulares durante los controles de salud del bebé para identificar cualquier problema a tiempo. Si se observa alguna anormalidad, se pueden requerir estudios adicionales, como neuroimágenes o evaluaciones neurológicas más detalladas, para determinar la causa y planificar el tratamiento adecuado.

Una atención temprana y adecuada puede mejorar significativamente el pronóstico y el desarrollo del bebé, garantizando que cualquier problema neurológico se gestione de manera efectiva y oportuna.

Conclusiones 

Los reflejos primitivos no sólo cumplen una función de supervivencia durante los primeros meses de vida, sino que preparan al sistema neurológico del niño para realizar movimientos y tener respuestas más maduras conforme crece. Vigilar la presencia de los reflejos en los primeros meses permite valorar diferentes vías cerebrales mientras que la persistencia de éstos más allá de los 6 meses se asocia a trastornos del neurodesarrollo por lo que es importante que los cuidadores puedan identificar estos datos de alarma.