¿Qué pasa si mi bebé no tiene reflejos? Causas y qué hacer
Autor: Giovana Femat Roldán
Como padres, es completamente natural sentirse preocupados si notan que su bebé no está respondiendo a los reflejos que suelen observarse en los primeros meses de vida. Los reflejos primitivos, también conocidos como reflejos neonatales, son respuestas automáticas e involuntarias que forman parte del desarrollo normal del sistema nervioso de un recién nacido. Estos reflejos son importantes indicadores del estado neurológico y el desarrollo del bebé, pero ¿qué sucede si no se presentan?
¿Qué son los reflejos primitivos?
Los reflejos primitivos son respuestas automáticas que se producen sin que el bebé tenga control consciente sobre ellas. Algunos de los más comunes incluyen el reflejo de succión, el reflejo de Moro (o reflejo de sobresalto), el reflejo de agarre y el reflejo de marcha. Estos reflejos comienzan a aparecer durante las primeras semanas de vida y se consideran parte del proceso de maduración del sistema nervioso central.
Cada reflejo tiene un propósito funcional. Por ejemplo, el reflejo de succión permite que el bebé se alimente de manera eficiente desde el nacimiento. Por otro lado, el reflejo de Moro, que causa que el bebé abra los brazos al sentir una caída o un ruido fuerte, es un mecanismo de protección. La ausencia o una falta de respuesta en estos reflejos puede ser indicativo de un problema neurológico o de desarrollo.
Posibles causas de la ausencia de reflejos en los bebés
La ausencia de uno o más de estos reflejos puede ser una señal de diversas condiciones que requieren evaluación médica. A continuación, algunas posibles causas:
- Lesiones cerebrales o daño en el sistema nervioso central
El sistema nervioso de un bebé está en desarrollo, por lo que la presencia o ausencia de reflejos puede estar relacionada con una lesión cerebral o daño en áreas del cerebro responsables de los reflejos. Esto puede ocurrir por diversas razones, como falta de oxígeno durante el parto (asfixia perinatal) o traumatismos que puedan haber ocurrido durante el embarazo o el parto.
- Prematuridad
Los bebés prematuros, aquellos nacidos antes de las 37 semanas de gestación, pueden tener un desarrollo neurológico más lento, lo que puede retrasar la aparición de ciertos reflejos. En muchos casos, los reflejos se desarrollan a medida que el bebé madura en la unidad de cuidados intensivos neonatales.
- Trastornos neurológicos
Algunos trastornos neurológicos que afectan el desarrollo del sistema nervioso pueden dar lugar a la ausencia o debilidad de los reflejos primitivos. Condiciones como la parálisis cerebral, trastornos metabólicos o infecciones que afectan el cerebro también pueden interferir con el funcionamiento de estos reflejos.
- Síndrome de disgenesia cerebral
El síndrome de disgenesia cerebral es un trastorno en el cual el cerebro no se desarrolla de manera adecuada. Este tipo de anomalía puede dar lugar a la ausencia de ciertos reflejos primitivos, ya que las áreas del cerebro encargadas de estos reflejos no se desarrollan correctamente.
- Problemas musculares o de nervios periféricos
La falta de reflejos también puede deberse a problemas en los nervios periféricos o los músculos. Si los nervios no están funcionando correctamente o los músculos no tienen la fuerza necesaria, los reflejos pueden no ser observados.
- Hipotonía muscular
Los bebés con hipotonía (baja tonicidad muscular) pueden mostrar una respuesta reducida o ausente en algunos reflejos. La hipotonía puede ser un signo de una condición neurológica subyacente, como el síndrome de Down o trastornos genéticos.

¿Qué hacer si mi bebé no tiene reflejos?
Si notas que tu bebé no está mostrando reflejos primitivos, es importante no entrar en pánico, pero sí tomar medidas adecuadas. Aquí te comparto algunos pasos que puedes seguir:
- Consulta con un pediatra o neurólogo pediatra
El primer paso es acudir a la consulta médica para que el pediatra pueda evaluar a tu bebé. Si es necesario, el pediatra puede derivarte a un neurólogo pediatra, quien podrá realizar un examen físico y neurológico más detallado para identificar si hay algún problema en el sistema nervioso central.
- Realización de pruebas neurológicas
Dependiendo de la evaluación inicial, el médico puede sugerir estudios adicionales, como un electroencefalograma (EEG), una resonancia magnética (RM) o una ecografía cerebral, para verificar que no haya anomalías estructurales o funcionales en el cerebro o en los nervios del bebé.
- Observación del desarrollo motor
Es crucial que se realice un seguimiento constante del desarrollo motor y cognitivo del bebé. Los pediatras suelen realizar evaluaciones periódicas para asegurarse de que el bebé está alcanzando sus hitos del desarrollo de manera adecuada.
- Intervención temprana si es necesario
Si se identifica un retraso en los reflejos debido a alguna condición médica, es posible que se requiera intervención temprana. Esto puede incluir fisioterapia, terapia ocupacional o, en algunos casos, medicación o cirugía. La detección temprana es fundamental para mejorar los resultados y el pronóstico de los niños que enfrentan trastornos neurológicos.
- Apoyo emocional y educativo
Tener un bebé con posibles problemas de desarrollo neurológico puede generar mucha incertidumbre y ansiedad. Es importante que los padres busquen apoyo emocional en grupos de padres, profesionales de la salud o consejeros especializados que puedan brindar orientación en este proceso.
