Agenda tu cita 8120892244

Padecimientos

¿Qué es la Meningitis bacteriana pediátrica?

La meningitis bacteriana se define como el proceso inflamatorio infeccioso de las leptomeninges (piamadre y aracnoides) encefálicas (meninges del cerebro que lo recubren y lo protegen) y medulares que cursa con líquido cefalorraquídeo (LCR) turbio o purulento, intensa pleocitosis (incremento de un grupo celular específico) y predominio de células de defensa de polimorfonucleares (PMN).

La sospecha de Meningitis bacteriana es una emergencia médica y el diagnóstico y tratamiento deben establecerse sin retraso por parte de un neurólogo o un neuropediátra por la elevada morbimortalidad.

¿Qué bacterias causan la Meningitis bacteriana?

Los gérmenes causales más frecuentes dependen de la edad, siendo en niños menores de 1 mes son:

  • S. agalactiae
  • E. coli
  • L. monocytogenes

En pacientes mayores de 3 meses de edad, suelen ser:

  • N. meningitidis
  • S. pneumoniae.

La meningitis por Haemophilus influenzae tipo b (Hib) continúa siendo excepcional gracias a las buenas tasas de vacunación contra esa bacteria.

¿Cómo se produce la meningitis bacteriana?

La Meningitis bacteriana se desarrolla cuando los factores de virulencia de la bacteria superan los mecanismos de defensa del huésped, permitiéndole colonizar la mucosa del huésped, invadir y sobrevivir en el torrente sanguíneo, cruzar la barrera hematoencefálica (BHE), multiplicarse en el LCR por la inadecuada inmunidad humoral de este.

La liberación de productos bacterianos da lugar a la liberación de citoquinas y otros mediadores que inician la respuesta inflamatoria y dañan la BHE, permitiendo la entrada de células inflamatorias en el sistema nervioso central (SNC). Esto puede dar lugar a edema cerebral vasogénico, pérdida de la autorregulación cerebrovascular y elevación de la presión intracraneal (PIC) con la consiguiente hipoxia, isquemia y lesión de las estructuras parenquimatosas y vasculares cerebrales.

¿Cuáles son los síntomas de una meningitis bacteriana en niños de edad pediátrica?

Los síntomas clínicos dependen de la etiología, el tiempo de evolución, la respuesta del huésped y la edad del paciente. 

Menores de 1 año:

  • Irritabilidad
  • Vómitos
  • Letargia
  • Apneas
  • Rechazo del alimento
  • Convulsiones. 
  • Destaca en ocasiones la ausencia de la fiebre (podemos encontrar hipotermia).

Mayores de 1 año:

  • Fiebre
  • Cefalea
  • Fotofobia
  • Vómitos
  • Confusión
  • Letargia
  • Irritabilidad
  • Convulsiones

Los signos meníngeos aparecen en el 60-80% y se manifiestan como rigidez de nuca y los signos de Kernig y Brudzinski. Estos signos pueden estar ausentes en los lactantes en los que podemos encontrar la fontanela abombada.

Los hallazgos cutáneos (petequias y púrpura) son característicos, pero no exclusivos de las producidas por N. meningitidis

¿Cómo se realiza el diagnóstico de la meningitis bacteriana?

Lo ideal es la realización de una historia clínica, exploración física y pruebas complementarias realizadas por un neuropediatra antes del inicio del tratamiento, pero los casos con importante afectación neurológica o hemodinámica requieren administración rápida de antibióticos (tras extracción de hemocultivo) y punción lumbar tan pronto como sea posible.

En casos de crisis convulsivas realizar un electroencefalograma o TAC craneal si presenta deterioro neurológico importante o rápido, sospecha de HIC, focalidad neurológica, historia de hidrocefalia, neurocirugía reciente o trauma, o papiledema, Ecografía transfontanelar en lactantes o eco doppler transcraneal en niños, cultivos y PCR.

¿Cuál es el tratamiento de la meningitis bacteriana?

Se ocupa de medicamentos antibióticos, y medicamentos sintomáticos como analgésicos, antipiréticos etc. y en caso de secuelas la neurorehabilitación.

Sí, la neurorehabilitación puede ser una parte útil del tratamiento para las secuelas neurológicas que pueden resultar de una meningitis bacteriana.

La meningitis bacteriana puede causar una variedad de complicaciones neurológicas, incluyendo debilidad muscular, problemas de coordinación, dificultades con el habla, dificultades cognitivas y problemas de audición y visión. El objetivo de la neurorehabilitación es ayudar a los pacientes a recuperar la funcionalidad y la independencia tanto como sea posible.

La neurorehabilitación puede incluir una variedad de terapias, dependiendo de las secuelas específicas que experimente el paciente. Por ejemplo:

  • La fisioterapia puede ayudar a los pacientes a mejorar su fuerza y coordinación.
  • La terapia ocupacional puede ayudar a los pacientes a mejorar las habilidades necesarias para las actividades diarias, como vestirse y comer.
  • La terapia del habla y el lenguaje puede ayudar a los pacientes que tienen dificultades con el habla o la deglución.
  • La terapia cognitiva puede ayudar a los pacientes a mejorar las habilidades cognitivas, como la memoria y la concentración.

Además, el apoyo psicológico y emocional también puede ser una parte importante del proceso de rehabilitación, ya que las complicaciones neurológicas de la meningitis pueden tener un impacto significativo en la salud mental del paciente.

Es importante mencionar que, aunque la neurorehabilitación puede ser de gran ayuda, el grado de recuperación puede variar de una persona a otra y depende de factores como la gravedad de la enfermedad inicial, la rapidez con la que se recibió el tratamiento y las características individuales de cada paciente.

¿Cuáles son las complicaciones de la meningitis bacteriana?

  • Edema cerebral: suele ocurrir en las primeras 24-48 horas. Más frecuente en la neumocócica (20%) y en la tuberculosa (40%
  • Empiema subdural que suele cursar con fiebre y focalidad neurológica.
  • Convulsiones (20-30%): más frecuentemente generalizadas al inicio del cuadro, parciales a partir de las 72 horas. Si son prolongadas sugieren una complicación cerebrovascular y se asocian con más frecuencia a secuelas neurológicas. 
  • Hidrocefalia que requiere en ocasiones la colocación de un drenaje ventricular externo o Válvula de derivación ventrículo peritoneal (VDVP). 
  • Pérdida de audición, transitoria o permanente, por daño del VIII par craneal, la cóclea o el laberinto por invasión directa o respuesta inflamatoria. Es más frecuente en meningitis neumocócica (hasta 30%) y se asocia comúnmente con ataxia. La RM tiene una alta sensibilidad y especificidad para el diagnóstico de laberintitis. Los cambios observables en la RM se producen desde el inicio del cuadro por lo que la realización de una RM precoz ayuda a la detección de pacientes que van a tener pérdida de la audición, permitiendo una valoración auditiva y colocación de implantes cocleares antes de que se produzca la osificación .
  • Parálisis de nervios craneales, siendo el VI el más frecuente. Suele ser transitorio. 
  • Déficits motores (hemiparesia, cuadriparesia): la mayoría mejora, pero pueden producir discapacidad a largo plazo. 
  • Discapacidad intelectual y problemas de comportamiento.

¿Cómo se puede prevenir la meningitis bacteriana?

La prevención se basa principalmente en la vacunación contra el neumococo y haemophilus influenzae.

Aislamiento: precauciones estándar, Habitaciones individuales utilizando mascarilla cuando estén a menos de 1 m del paciente. 

Quimioprofilaxis con antibióticos a contactos lo antes posible (preferentemente en las primeras 24 horas tras el diagnóstico.