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Padecimientos

¿Puede un bebé tener apnea del sueño?

Sí, los bebés pueden tener apnea del sueño. La apnea del sueño en bebés se refiere a la interrupción temporal de la respiración durante el sueño. Es común en los recién nacidos y se cree que se debe a la inmadurez del sistema respiratorio y nervioso central.

La apnea del sueño en bebés se puede clasificar en tres tipos:

  • Apnea Central: Ocurre cuando el cerebro no envía la señal correcta para que el cuerpo respire.
  • Apnea Obstructiva: Ocurre cuando hay una obstrucción en las vías respiratorias superiores, como las amígdalas, la lengua o la garganta.
  • Apnea Mixta: Ocurre cuando hay una combinación de apnea central y obstructiva.

Los bebés que tienen apnea del sueño pueden presentar los siguientes síntomas:

  • Pausas en la respiración durante el sueño.
  • Ronquidos o jadeos mientras duermen.
  • Agitación durante el sueño.
  • Sudoración excesiva.
  • Cambios en la piel, como pálido o azulado.
  • Irritabilidad y dificultad para dormir.

Es importante que los padres consulten con el pediatra si sospechan que su bebé tiene apnea del sueño. El tratamiento depende de la causa subyacente de la apnea y puede incluir cambios en el estilo de vida, terapia respiratoria y en algunos casos, cirugía.

Manifestaciones clínicas

La apnea del sueño en niños, es un trastorno respiratorio (TRS) caracterizado por una obstrucción parcial prolongada de la vía aérea superior y/o obstrucción intermitente completa que interrumpe la ventilación normal durante el sueño y los patrones normales del mismo.

Las manifestaciones clínicas de los trastornos respiratorios del sueño pueden variar desde el ronquido nocturno simple a formas graves del SAHS. Hablamos de ronquido primario o ronquido simple cuando éste no se acompaña de alteraciones polisomnografías (apneas-hipopneas, desaturaciones, hipercapnias o fragmentación del sueño).

Se ha encontrado asociación entre éste y trastornos neurocognitivos (falta de atención, hiperactividad, problemas de conducta o rendimiento escolar, episodios prolongados de taquicardia, concentraciones de hemoglobina mayores y secreción anormal de hormona de crecimiento.

Síntomas nocturnos:

Normalmente son observados habitualmente por los padres o cuidadores, en donde además de demostrar el ronquido:

  • Existe un aumento de esfuerzo respiratorio
  • Apneas o pausas respiratorias, precedidas de un esfuerzo ventilatorio creciente
  • Un sueño intranquilo no reparador
  • Posturas anormales para dormir (cuello en hiperextensión, o incluso la cabeza colgando fuera de la cama, posición prona con las rodillas bajo el abdomen) para mantener permeable la vía aérea.

Síntomas diurnos:

Los más frecuentes son los propios de la obstrucción de la vía aérea superior secundaria a la hipertrofia adenoamigdalar o a la rinitis como la respiración bucal y ruidosa durante el día que se agrava durante las infecciones respiratorias de vías altas.

En general, los niños presentan síntomas de somnolencia diurna por las siguientes razones:

  • No duermen el tiempo que necesitan
  • La calidad del sueño es mala
  • La necesidad del sueño está incrementada.

En algunos casos, los niños pueden tener alteraciones de conducta y del carácter, como agresividad e hiperactividad.

Consecuencia de la apnea obstructiva del sueño en niños

Las consecuencias del SAHS en el niño pueden ir desde una disminución del rendimiento escolar, problemas de comportamiento o somnolencia diurna, hasta complicaciones más serias como hipertensión arterial, insuficiencia cardiaca, retraso del desarrollo psicomotor o falta de crecimiento.

Se cree que la mayoría de las complicaciones son consecuencia de las desaturaciones nocturnas o de la desestructuración del sueño como consecuencia de los despertares, aunque no existe mucha información entre el grado de severidad y complicaciones de la entidad. Se admite en general, que cualquier grado de hipoxia nocturna es perjudicial para un niño en pleno desarrollo neuro-psicológico. 

En niños en edad escolar se ha observado que también pueden provocar déficits neurocognitivos como alteraciones de la memoria, hiperactividad y déficit de atención, problemas de relación social y disminución del rendimiento intelectual y escolar.

¿Cómo lo diagnosticamos?

El diagnóstico se fundamenta en una historia clínica compatible confirmada mediante una serie de exploraciones complementarias y que permiten diferenciar roncador simple del síndrome de apnea obstructiva.

En muchos casos permitirán también acercarse a un diagnóstico etiológico y plantear un tratamiento adecuado. La historia clínica debe ser lo más sistemática y precisa posible, aunque por si misma es poco fiable para confirmar la existencia y gravedad.

Examen físico: Se deben evaluar los valores antropométricos, incluidos talla, peso e índice de masa corporal buscándose escaso medro en niños pequeños y obesidad en adolescentes. En la inspección se valorará también la existencia de respiración bucal, en especial si ésta es habitual y ruidosa, y si se presenta sin coincidir con infecciones de vías aéreas superiores.

Estudios de imagen; La polisomnografía (PSG) convencional es la prueba que registra simultáneamente y de manera continua las variables neurofisiológicas y cardiorrespiratorias durante el sueño. Los parámetros neurofisiológicos son necesarios para conocer si el niño está durmiendo en un momento determinado y en qué fase del sueño está, además permiten conocer la arquitectura del sueño y determinar la existencia de micro despertares electroencefalográficos.

Existen otras pruebas diagnósticas alternativas que pueden ser de utilidad como la poligrafía respiratoria, la pulsioximetría o las grabaciones sonoras o audiovisuales del sueño.

Poligrafía respiratoria; La PR es un método abreviado donde se monitorizan durante el sueño los parámetros cardiorrespiratorios (esfuerzo respiratorio, flujo aéreo, saturación de oxígeno y electrocardiograma o frecuencia cardíaca), excluyendo del estudio las variables neurofisiológicas (EEG, EOG, EMG). Es posible su realización no vigilada por un técnico e incluso su uso en el mismo domicilio del paciente.

Tratamiento en la apnea obstructiva

La hipertrofia adenoamigdalar es la causa fundamental de la apnea obstructiva del sueño en la gran mayoría de los niños y el tratamiento consistirá, por tanto, en la adenoamigdalectomía.

La segunda línea de tratamiento en el SAHS infantil es el empleo de la CPAP si la adenoamigdalectomía fracasa o está contraindicada. La CPAP se realiza mediante un pequeño compresor y una mascarilla nasal o facial. El objetivo es conseguir la presión óptima que elimine las apneas y minimice el ronquido resultando a la vez tolerable por el niño.