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Pantallas y niños con trastornos del espectro autista

Autor: Giovana Femat Roldán

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición neurológica que afecta el desarrollo del cerebro, impactando principalmente en áreas como la comunicación, la socialización y el comportamiento. Aunque los síntomas del TEA varían en intensidad, suelen incluir dificultades para establecer contacto visual, interpretar emociones, mantener conversaciones y adaptarse a cambios en la rutina. Usualmente, los niños que viven con este trastorno requieren el uso de estrategias personalizadas para promover su desarrollo y bienestar. 

Efectos de la sobreexposición a pantallas

En los últimos años, el aumento del uso de la tecnología, especialmente en forma de dispositivos como tabletas, teléfonos inteligentes y televisores, ha transformado la manera en que los niños interactúan con el mundo. Sin embargo, en el caso de los niños con TEA, la sobreexposición a las pantallas puede tener efectos negativos puede influir en áreas clave de su desarrollo.

La estimulación visual intensa de las pantallas, con colores brillantes y movimientos rápidos, puede resultar en aumento de la irritabilidad y dificultades para la concentración, sin mencionar la aparición de fatiga visual.

La estimulación auditiva constante, como los sonidos de las aplicaciones o programas, puede ser percibida como molesta, exacerbando los problemas sensoriales comunes en niños con TEA. Este exceso de estímulos puede contribuir a la ansiedad.

En conjunto, dificultan que el niño participe en actividades o interactúe de manera efectiva con su entorno. 

Además, el uso excesivo de tecnología puede impactar en habilidades sociales importantes. Los niños con TEA ya enfrentan desafíos en la interacción y socialización; por lo que pasar demasiado tiempo frente a una pantalla puede limitar sus oportunidades de practicar estas habilidades en el mundo real.

Esto podría retrasar el aprendizaje de comportamientos sociales como interpretación de gestos, expresiones faciales y tonos de voz.

Las oportunidades del mundo digital

A pesar de los posibles efectos negativos, la tecnología también puede ser una herramienta valiosa en el manejo del TEA si se utiliza de manera controlada y adecuada. Por ello, es importante que los padres establezcan límites respecto al tiempo de pantalla. La tecnología no debe sustituir las interacciones cara a cara, el juego físico o las actividades terapéuticas. 

Una estrategia efectiva de integrar la tecnología como herramienta terapéutica es a través de aplicaciones y programas diseñados específicamente para niños con TEA. Éstas pueden reforzar habilidades cognitivas, mejorar la atención y apoyar en la terapia conductual. Sin embargo, debe hacerse bajo la supervisión de un profesional especializado para garantizar que se adapten a las necesidades específicas de cada niño.

Estrategias para minimizar la dependencia tecnológica

La dependencia a la tecnología es un problema cuando los niños encuentran las pantallas (o la tecnología) como el único refugio frente a un mundo caótico o difícil de entender. Por lo que se recomienda lo siguiente:

  1. Fomentar la socialización a través de la organización de actividades que promuevan la interacción con otros niños o familiares. Algunas ideas son los juegos de mesa, los deportes, o los talleres de arte (creatividad).
  2. Ofrecer alternativas a las pantallas con juguetes sensoriales, libros interactivos o actividades artísticas que mantengan la atención y estimulen la imaginación de los niños. 
  3. Supervisar el contenido eligiendo cuidadosamente lo que los niños ven en la pantalla, asegurando que sea preferencialmente contenido educativo y apropiado para su nivel de desarrollo.
  4. Establecer horarios para limitar el tiempo frente a pantallas permite enfocarse en otras actividades más importantes como las terapias, terminar tareas escolares o el juego físico.

El papel de la terapia conductual

La terapia conductual es una de las herramientas más efectivas para apoyar a los niños con TEA. Busca reforzar comportamientos positivos y reducir aquellos que dificultan su desarrollo. En el contexto del uso de pantallas, la terapia conductual puede ayudar a enseñar al niño cómo autorregular su tiempo de pantalla y participar en actividades alternativas. Además, el trabajo en conjunto entre padres y profesionales de la salud permite monitorear el impacto de la tecnología en el desarrollo cognitivo, o bien, en el uso con fines terapéuticos. 

Causas del TEA

Factores genéticos

Los estudios indican que el autismo tiene una fuerte base genética. Algunas de las principales observaciones incluyen:

  • Herencia familiar:

Los hermanos de niños con autismo tienen un mayor riesgo de desarrollar el trastorno, lo que sugiere una predisposición genética.

  • Genes específicos:

Variantes en varios genes están asociadas con el TEA. Estos genes están involucrados en el desarrollo cerebral y en la comunicación entre las neuronas.

  • Mutaciones de novo:

Mutaciones espontáneas que no se heredan de los padres pueden influir en el riesgo de autismo.

Factores ambientales

Aunque los factores genéticos son primordiales, ciertos aspectos ambientales pueden influir en el desarrollo del autismo, especialmente durante el embarazo. Algunos de ellos son:

  • Complicaciones prenatales y perinatales:

Problemas como infecciones maternas, exposición a toxinas o complicaciones durante el parto pueden aumentar el riesgo.

  • Edad de los padres:

Una edad parental avanzada, especialmente del padre, está asociada con un mayor riesgo.

  • Exposición a sustancias tóxicas:

La exposición prenatal a pesticidas, contaminantes del aire o ciertos medicamentos (como el ácido valproico) puede incrementar el riesgo.

Alteraciones en el desarrollo neurológico

Se sabe que el autismo está relacionado con diferencias en la estructura y el funcionamiento cerebral:

  • Conectividad cerebral:

Las personas con autismo suelen tener una conectividad anormal entre distintas áreas del cerebro.

  • Crecimiento cerebral acelerado:

Algunos niños con TEA experimentan un crecimiento cerebral rápido durante los primeros años de vida.

  • Anomalías en neurotransmisores:

Disfunciones en sistemas de neurotransmisión, como el del ácido gamma-aminobutírico (GABA) y la serotonina, se han observado en personas con TEA.

Factores epigenéticos

Los factores epigenéticos, que afectan la expresión de genes sin alterar la secuencia del ADN, pueden desempeñar un papel. Estos pueden ser modulados por factores ambientales y contribuir a la aparición del autismo.

Mitos descartados

Es importante aclarar que investigaciones científicas rigurosas han desmentido mitos sobre las causas del autismo, como la idea de que las vacunas lo provocan. Estas afirmaciones carecen de respaldo científico y han sido desacreditadas ampliamente.

El autismo es un trastorno multifactorial, donde la interacción entre los genes, el entorno y los procesos biológicos contribuye a su desarrollo. Cada caso es único, y la combinación de factores varía entre las personas, lo que explica la diversidad en la presentación clínica del TEA. La comprensión de sus causas sigue avanzando, lo que ofrece esperanza para intervenciones más efectivas y personalizadas en el futuro.

¿Cuáles son las características del TEA?

El trastorno del espectro autista (TEA) se caracteriza por un conjunto de desafíos en la comunicación, la interacción social y el comportamiento, que varían ampliamente en gravedad y presentación. Estas características suelen aparecer en la primera infancia, aunque pueden manifestarse de forma distinta en cada persona debido a la naturaleza amplia del espectro. A continuación, se describen las principales características del TEA:

  • Falta de reciprocidad social:

Dificultad para responder de manera natural a interacciones sociales, como compartir intereses o emociones.

  • Problemas para comprender el lenguaje no verbal:

Dificultades para interpretar gestos, expresiones faciales y contacto visual.

  • Dificultades para establecer amistades:

Problemas para entender las normas sociales, lo que puede dificultar la creación de relaciones significativas.

  • Preferencia por estar solos:

Algunos individuos pueden evitar interacciones sociales o parecer desinteresados en ellas.

  • Retraso o ausencia en el desarrollo del lenguaje:

Algunos niños con TEA no desarrollan lenguaje verbal, mientras que otros lo hacen con retraso.

  • Uso repetitivo del lenguaje (ecolalia):

Repetir palabras o frases escuchadas sin entender su contexto.

  • Dificultad para mantener una conversación:

Problemas para iniciar, sostener o turnarse en conversaciones.

  • Uso inusual del lenguaje:

Hablar de manera demasiado formal, monótona o centrarse en temas específicos sin considerar el interés del interlocutor.

  • Movimientos repetitivos (estereotipias):

Aleteo de manos, balanceo del cuerpo o golpeteo de objetos.

  • Fijaciones intensas en temas específicos:

Intereses muy marcados en áreas concretas, como trenes, números o datos específicos.

  • Adherencia rígida a rutinas:

Dificultad para adaptarse a cambios en horarios, actividades o entornos.

  • Uso repetitivo de objetos:

Insistir en alinear, apilar o organizar objetos de manera obsesiva.

  • Hipersensibilidad:

Reacciones intensas a ruidos, luces brillantes, texturas de alimentos o contacto físico.

  • Hiposensibilidad:

Falta de reacción a estímulos como el dolor, el frío o ciertos sonidos.

  • Búsqueda sensorial:

Conductas como oler objetos, mirar luces parpadeantes o tocar superficies repetidamente.

  • Memoria excepcional:

Capacidad para recordar detalles específicos de manera sorprendente.

  • Habilidades analíticas:

Gran habilidad para resolver problemas lógicos o técnicos.

  • Enfoque intenso:

Gran dedicación y conocimiento en áreas de interés.

  • Pensamiento visual:

Habilidad para comprender conceptos a través de imágenes o diagramas.

  • Variabilidad en el espectro

El TEA abarca desde personas con dificultades severas que requieren apoyo constante hasta individuos altamente funcionales, que pueden llevar una vida independiente pero aún enfrentan desafíos sociales o sensoriales.

El TEA se define por un perfil diverso de características que pueden afectar distintos aspectos de la vida diaria. Reconocer y comprender estas características es clave para brindar apoyo adecuado, fomentando el desarrollo de habilidades, la inclusión y el bienestar de las personas con TEA.

Conclusión

El uso de pantallas puede ser una herramienta útil para los niños con TEA bajo el contexto apropiado. Al día de hoy la tecnología es algo cotidiano y se pueden aprovechar los recursos que apoyen el aprendizaje y la comunicación. Por el contrario, la sobreexposición a pantallas puede tener efectos negativos en áreas del desarrollo cognitivo. En este escenario, los padres desempeñan un papel crucial en mantener el equilibrio entre los beneficios y riesgos del uso de la tecnología. Establecer límites saludables en su uso puede crear un entorno que promueva el desarrollo integral de los niños con TEA.

El mundo digitalizado es una realidad, por lo que buscar estrategias de afrontación frente a la sobreexposición es una inversión a largo plazo.