Pantallas y su efecto en la capacidad de atención de niños
Autor: Giovana Femat Roldán
Con el aumento de la exposición a la tecnología en los últimos años, se han abierto cuestionamientos acerca de su influencia en el desarrollo cognitivo de los niños, es decir, las habilidades como:
- La memoria
- El aprendizaje
- La concentración
- La resolución de problemas, etc.
Estas habilidades son fundamentales para su éxito académico y social. En este contexto, el tiempo de pantalla, es decir, el tiempo que los niños pasan frente a dispositivos electrónicos se ha convertido en un tema de gran interés y preocupación.
Impacto en la atención y concentración
Diversos estudios sugieren que un uso excesivo de pantallas puede estar relacionado con problemas como:
- El déficit de atención
- El trastorno del espectro autista
- y otros trastornos de atención
Esto especialmente en los más pequeños. La dificultad para mantener el enfoque en una tarea o actividad por tiempo prolongado puede explicarse parcialmente porque los niños aún están en proceso de maduración y adaptación, propio del neurodesarrollo.
Sin embargo, la estimulación excesiva puede hacer que los niños se acostumbren a buscar recompensas inmediatas. Las aplicaciones, videojuegos y videos en línea suelen estar diseñados para captar la atención mediante estímulos rápidos y continuos, como:
- Sonidos fuertes
- Colores brillantes
- Cambios constantes en las imágenes.
Esto puede dificultar su capacidad para concentrarse en actividades que requieren mayor esfuerzo y paciencia, como leer o resolver problemas matemáticos.
Multitarea y distracción digital
La multitarea se refiere a intentar realizar varias actividades al mismo tiempo; por ejemplo, realizar tareas escolares mientras revisan las redes sociales o ven videos. También incluye la constante interrupción con modificaciones o cambios entre aplicaciones.
Aunque la multitarea puede parecer eficiente, existe una distracción digital significativa, lo que reduce la capacidad para enfocarse en una tarea. En conjunto, puede alterar los procesos de aprendizaje infantil.

Hiperactividad y el uso de tecnologías
Un estudio canadiense de 5 años de seguimiento encontró que el tiempo de pantalla está asociado con un aumento en los síntomas de trastorno por déficit de atención e hiperactividad en adolescentes, con la impulsividad como un mediador clave en esta asociación.
Aunque no todas las formas de uso de dispositivos electrónicos son perjudiciales, es importante prestar atención a los patrones de hábitos tecnológicos de la población pediátrica.
Efectos en el neurodesarrollo y la salud mental
Otro estudio de revisión sistemático revisó la relación entre el tiempo de pantalla y el desarrollo del lenguaje y las funciones ejecutivas, encontrando que el tiempo de pantalla pasivo excesivo, como ver televisión, se asocia con impactos negativos en las habilidades cognitivas y sociales, afectando particularmente la atención. Estos cambios pueden afectar indirectamente la salud mental de los niños, incrementando el riesgo de:
- Trastornos afectivos
- Estrés
- Problemas de autoestima.
La interacción social es fundamental para el desarrollo de habilidades como la empatía y la comunicación. El tiempo excesivo frente a una pantalla puede reducir la exposición a estas interacciones, afectando negativamente en el desarrollo emocional y social de los niños.
Hábitos tecnológicos saludables
Para minimizar los efectos negativos, es fundamental establecer límites en el uso de pantallas. Esto implica:
- Regular el tiempo que los niños pasan frente a dispositivos electrónicos
- Fomentar actividades alternas de mayor provecho para el neurodesarrollo adecuado como el deporte, el arte o lectura
- Supervisar el tipo de contenido que consumen.
Muchas asociaciones pediátricas recomiendan que los niños menores de dos años eviten las pantallas y que los niños más grandes no superen las dos horas diarias, excluyendo el tiempo dedicado a actividades educativas.
Asimismo, los padres y cuidadores son modelos de comportamiento, por lo que también deben aplicar hábitos saludables en este rubro.
Algunos ejemplos incluyen:
- Establecer límites de tiempo para el uso de dispositivos electrónicos.
- Priorizar actividades no digitales.
- Evitar pantallas al menos una hora antes de acostarse para mejorar la calidad del sueño.
- Elegir cuidadosamente el contenido adecuado a la edad y necesidades de los usuarios.
- Crear zonas u horarios libres de tecnología.
Conclusión
El uso de pantallas tiene el potencial de influir significativamente en la capacidad de atención de los niños, especialmente si no se regula. Aunque la tecnología puede ser una herramienta útil para el aprendizaje y el entretenimiento, su uso excesivo puede generar desafíos en la formación de las habilidades para un adecuado neurodesarrollo. Por lo tanto, es necesario utilizar los dispositivos electrónicos con moderación y de manera consciente. Establecer límites en el uso de pantallas incentiva realizar actividades con mayor influencia positiva en el desarrollo integral de los niños, incluyendo la interacción social.
