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C-GAS: Escala de Evaluación de Funcionamiento Infantil

La Escala de Evaluación de Funcionamiento Infantil conocida como C-GAS (Children’s Global Assessment Scale) es una herramienta utilizada en psiquiatría infantil y psicología para evaluar el funcionamiento global de niños y adolescentes en distintos ámbitos de su vida. Esta escala proporciona una evaluación global del nivel de adaptación y funcionamiento de un niño en su entorno, abarcando áreas como el funcionamiento escolar, las relaciones familiares, las habilidades sociales y emocionales, entre otras.

La C-GAS se utiliza comúnmente en la evaluación y seguimiento de trastornos psiquiátricos infantiles y ayuda a los profesionales de la salud a obtener una visión integral del niño o adolescente, lo que facilita la elaboración de planes de tratamiento personalizados y el monitoreo de la evolución a lo largo del tiempo.

La escala asigna una puntuación numérica que va desde 1 hasta 100, donde puntajes más altos indican un mejor funcionamiento y adaptación, mientras que puntajes más bajos sugieren dificultades significativas en el funcionamiento del niño.

La C-GAS es una herramienta valiosa en la evaluación integral de niños y adolescentes, ya que permite una comprensión más profunda de su funcionamiento global y contribuye al diseño de intervenciones terapéuticas más efectivas.

¿Cuál es su utilidad en el ámbito de la neurología infantil?

La Escala de Evaluación de Funcionamiento Infantil C-GAS (Children’s Global Assessment Scale) es una herramienta valiosa en el ámbito de la neurología infantil por varias razones:

  • Evaluación Integral
  • Detección de Dificultades de Adaptación
  • Seguimiento del Progreso
  • Planificación de Intervenciones
  • Comorbilidades Psiquiátricas

¿Cuáles son los componentes de medición de esta escala?

  • Funcionamiento Escolar:

Evalúa el desempeño académico del niño en la escuela, incluyendo su capacidad para seguir instrucciones, completar tareas, interactuar con compañeros y maestros, así como su nivel de participación y compromiso en actividades escolares.

  • Relaciones Familiares:

Considera la calidad de las relaciones del niño con sus padres, hermanos y otros miembros de la familia. Se evalúa la comunicación, el apoyo emocional, la resolución de conflictos y la cohesión familiar.

  • Relaciones Sociales:

Examina la capacidad del niño para establecer y mantener relaciones con sus pares y otros adultos, así como sus habilidades sociales, la empatía, la cooperación y la adaptación a diferentes contextos sociales.

  • Funcionamiento Emocional:

Evalúa el manejo de las emociones del niño, incluyendo su capacidad para identificar y expresar emociones de manera apropiada, así como la regulación emocional y la tolerancia al estrés.

  • Comportamiento en el Hogar:

Considera la conducta del niño dentro del hogar, incluyendo la obediencia, el cumplimiento de reglas, el cuidado personal y la responsabilidad en las tareas domésticas.

  • Autonomía:

Evalúa el grado de independencia y responsabilidad del niño en la realización de actividades cotidianas, como vestirse, alimentarse, cuidar de sí mismo y manejar tareas básicas de la vida diaria.

  • Funcionamiento Psicológico:

Examina la salud mental y el bienestar emocional del niño, incluyendo la presencia de síntomas psicológicos, como ansiedad, depresión, agresión o conductas disruptivas.

¿A qué diagnósticos se puede llegar con la aplicación de esta escala?

  • Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH):

Los puntajes bajos en el área de funcionamiento escolar y relaciones sociales, junto con dificultades en la atención, el autocontrol y la impulsividad, pueden sugerir la presencia de TDAH.

  • Trastornos del Espectro Autista (TEA):

Un funcionamiento social y comunicativo limitado, junto con dificultades en la interacción social y patrones de comportamiento repetitivos o restrictivos, pueden indicar la presencia de TEA.

  • Trastornos del Estado de Ánimo (por ejemplo, depresión o trastorno bipolar):

La evaluación del funcionamiento emocional y la presencia de síntomas como tristeza persistente, cambios en el estado de ánimo, irritabilidad y problemas en las relaciones familiares pueden sugerir trastornos del estado de ánimo.

  • Trastornos de Ansiedad:

Un funcionamiento emocional alterado, acompañado de síntomas como preocupación excesiva, miedo irracional, evitación de situaciones sociales o síntomas físicos relacionados con la ansiedad, pueden indicar trastornos de ansiedad.

  • Trastornos del Comportamiento y Conducta Disruptiva:

Patrones de comportamiento desafiante, agresivo o antisocial, junto con dificultades en el funcionamiento escolar y familiar, pueden sugerir la presencia de trastornos del comportamiento, como el trastorno de conducta o trastorno oposicionista desafiante.

  • Trastornos del Aprendizaje:

Dificultades significativas en el funcionamiento escolar, a pesar de un nivel de inteligencia promedio o superior, pueden indicar la presencia de trastornos del aprendizaje, como la dislexia, la discalculia o el trastorno del procesamiento auditivo.

Estos son solo algunos ejemplos de diagnósticos que pueden derivarse de la aplicación de la Escala C-GAS, pero es importante tener en cuenta que la interpretación de los resultados debe realizarse en el contexto clínico completo, incluyendo la historia clínica, la observación directa y otras evaluaciones complementarias. La C-GAS es una herramienta útil en la evaluación integral de niños y adolescentes, pero no debe utilizarse como único criterio para establecer un diagnóstico.

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