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Qué tan común es la cefalea tensional en niños

Autor: Giovana Femat Roldán

La cefalea tensional es un tipo común de dolor de cabeza que afecta tanto a adultos como a niños. En la población infantil puede tener efecto sobre el rendimiento escolar. Este dolor se caracteriza por una sensación de presión o una banda apretada alrededor de la cabeza, es raro que aparezca la sensación de latido pulsante, observado en otras cefaleas como las migrañas. 

La cefalea tensional en niños aparece por diversas razones, en muchos casos, relacionado con factores psicológicos y físicos. En particular, el estrés infantil y la tensión muscular en el cuello y hombros son factores que desencadenan los episodios. Los niños, al igual que los adultos, pueden experimentar estrés debido a cuestiones académicas, conflictos familiares o expectativas sociales. Cuando la tensión emocional se acumula, el cuerpo responde con episodios de dolor de cabeza. Los episodios pueden ser recurrentes, y en algunos casos, tener efecto sobre la vida diaria de los niños. 

Factores asociados a la cefalea tensional en niños

Existen varios factores desencadenantes que pueden contribuir a la aparición de estos episodios. Algunos están relacionados con el estilo de vida o hábitos, otros están vinculados a cuestiones psicológicas o físicas. Por ejemplo, aspectos como una alimentación poco saludable y la deshidratación pueden aumentar la susceptibilidad a episodios de cefalea tensional. 

Uno de los factores físicos más comunes es la postura incorrecta. Los niños sedentarios, común con el uso de dispositivos electrónicos, pueden adoptar posturas que aumentan la tensión en los músculos del cuello y los hombros. Esta tensión puede provocar cefalea y molestias recurrentes. Asociado a ello, está el factor de la fatiga visual. Periodos largos frente a pantallas o bien, condiciones de poca luz, obliga mayor esfuerzo para los ojos y puede derivar en fatiga ocular. 

El estrés infantil es un factor crítico. Los niños pueden enfrentar ansiedad relacionada con el rendimiento escolar, relaciones sociales o situaciones familiares difíciles. Este estrés no sólo afecta el estado de ánimo, sino que también contribuye a la tensión muscular. Además, los problemas relacionados con el sueño también son un desencadenante significativo. La falta de un buen hábito de sueño o el insomnio pueden aumentar la susceptibilidad al dolor de cabeza en general. 

¿Cuáles son las señales más comunes de cefalea tensional en niños?

La cefalea tensional en niños, al igual que en adultos, se caracteriza por dolores de cabeza recurrentes o constantes que generalmente tienen una intensidad moderada y se asocian a una sensación de presión o tensión. Aunque los síntomas pueden variar, las señales más comunes de cefalea tensional en los niños incluyen:

  • Dolor de cabeza bilateral:

El dolor suele afectar ambos lados de la cabeza, y es descrito como una sensación de presión o banda apretada alrededor de la cabeza. Los niños pueden referir que sienten «un apretón» o «algo que los oprime» en su cabeza.

  • Ubicación del dolor:

Aunque puede ser generalizado, el dolor tiende a concentrarse en la frente, las sienes, o la parte posterior de la cabeza (nuca), sin que haya un patrón de localización claramente definido.

  • Dolor de intensidad moderada:

A diferencia de las migrañas, las cefaleas tensionales generalmente no son tan intensas. El dolor puede ser molesto pero no lo suficientemente fuerte como para incapacitar al niño completamente.

  • Tensión muscular en el cuello y los hombros:

Los niños pueden experimentar rigidez o dolor en la parte superior del cuello o los hombros, que a menudo acompaña al dolor de cabeza. Esta tensión muscular es un factor clave en el origen de la cefalea tensional.

  • Irritabilidad o cambios en el estado de ánimo:

Debido al dolor persistente y la incomodidad, los niños con cefalea tensional pueden volverse más irascibles o mostrar cambios en su comportamiento, como dificultad para concentrarse o cansancio.

  • Falta de otros síntomas asociados:

A diferencia de las migrañas, la cefalea tensional en niños no suele ir acompañada de náuseas, vómitos o sensibilidad extrema a la luz (fotofobia) o al sonido (fonofobia). Sin embargo, algunos niños pueden experimentar una leve incomodidad ante luces brillantes o ruidos fuertes.

  • Frecuencia:

En los niños, las cefaleas tensionales pueden ocurrir ocasionalmente, pero también pueden convertirse en un trastorno crónico si no se abordan adecuadamente. Es importante observar si el niño presenta dolores de cabeza frecuentes, como de dos a tres veces por semana.

  • Desempeño escolar y actividades:

Los niños con cefalea tensional pueden tener dificultades para concentrarse en las actividades escolares o en otras actividades cotidianas debido al malestar causado por el dolor de cabeza.

Es importante que los padres o cuidadores consulten con un profesional de la salud si el niño presenta dolores de cabeza recurrentes o si la cefalea interfiere significativamente con su bienestar o rendimiento en la escuela. Un diagnóstico adecuado y un manejo adecuado son esenciales para prevenir que las cefaleas tensionales se conviertan en un problema crónico.

Intervención y prevención

Es fundamental un abordaje integral, tratando síntomas y factores subyacentes. En primer lugar, descartar otros diagnósticos diferenciales es esencial para distinguir entre todos los tipos de cefaleas. Se investiga también la intensidad del dolor y la frecuencia de las crisis. 

Hecho el diagnóstico, se pueden prescribir fármacos para el manejo del dolor. Se recomienda el uso de medicamentos de venta libre pero bajo la supervisión de un profesional de la salud. Aunque esta estrategia no es la única efectiva para reducir la frecuencia de las cefaleas. 

Desde otro enfoque, el uso de técnicas de relajación, como la respiración profunda, la meditación y el yoga, pueden ayudar a los niños a controlar su respuesta al estrés y a su vez, reducir la tensión muscular en el cuerpo. Además, la terapia psicológica también es benéfica en algunos casos, especialmente con altos niveles de estrés o ansiedad presentes. A través de la terapia, los niños aprenden a identificar las causas, emociones y desarrollar habilidades efectivas de gestión del estrés. 

Otra recomendación es el ejercicio físico regular. La actividad física libera endorfinas, sustancias químicas naturales que reducen el dolor y mejoran el estado de ánimo. A largo plazo, también ayudan a reducir el estrés y mejorar la calidad del sueño, lo que en conjunto reduce la frecuencia de los episodios de cefalea tensional. 

En cuanto a prevención, se recomienda fomentar una buena higiene del sueño con horarios regulares de descanso. También mejorar la postura y reducir el tiempo frente a pantallas para prevenir la fatiga visual y la tensión muscular. La alimentación juega un papel clave puesto que contribuye a mantener el bienestar general del niño. Algunos alimentos, como los que son muy procesados y azucarados, pueden aumentar la probabilidad de un episodio de cefalea tensional. 

Conclusión

Es importante que los padres promuevan un entorno físico y emocional saludable para los niños. El apoyo emocional y el diálogo abierto facilitan la expresión de emociones y reducen el estrés. Aunque existen múltiples factores desencadenantes, con las intervenciones adecuadas y el cambio en el estilo de vida, es posible manejar y prevenir este tipo de afecciones.